EL CANTO DE LA ALONDRA

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domingo, 21 de octubre de 2012

 



 
 
 
 
 
 
 
 
 
Siembra de amor
 
La vida es un jardín; lo que siembres en ella, te devolverá.
Así que elige semillas buenas, riégalas y con seguridad tendrás las flores más bellas.
 
Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, es una simiente.
Cada una tiene en sí el poder vital y germinativo.
Procura, entonces, que caiga tu simiente en el surco abierto.
Procura además, que sea como el trigo que da pan a los pueblos y no produzca espinas y cizañas que dejen estériles las almas.
 
Muchas veces sembrarás en el dolor, pero esa siembra, traerá frutos de gozo.
 
A veces sembrarás llorando, pero ¿quién sabe si tu simiente no necesita del riego de tus lágrimas para que germine? No tomes las tormentas como castigos.
 
Piensa que los vientos fuertes harán que tus raíces se hagan más profundas para que tu rosal resista mejor lo que habrá de venir.
Y cuando tus hojas caigan, no te lamentes; serán tu propio abono, reverdecerás y tendrás flores nuevas.
 
Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, fructificará según como lo siembres.
Ve y arroja el grano, ve abriendo el surco y siembra.
 
Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada es una simiente.
Procura, siempre: "una siembra de amor".
 


Con la simple palabra
Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo estas cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son mar. 

Con la simple palabra con que se cuenta un cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez. 

Con simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va. 

Con la simple palabra que arde en su propio fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también. 

Y así, como un arroyo que se convierte en río,
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás. 

José Ángel Buesa




jueves, 18 de octubre de 2012

 
Liba

Mariposa peregrina
que te pasas todo el día
libando liba que liba,
dejando en cada flor
trocitos de tu corazón
pedacitos de tu vida.
 
Mariposa peregrina
de alas de mil colores
que vas libando en mil flores
contrastando sus sabores,
Sin encontrar el sabor
que haga que te decidas,
a cual de ellas tú debes
entregarle tu amor,
dándole tus colores
dedicándole tu vida.
 
Pobre y triste mariposa
que será de tu vida,
cuando te sientas rendida
de tanto libar y libar;
Perderás en tu libar
tus alas con sus colores,
acabando por olvidar
el sabor de los amores;
Sin haber podido encontrar
lo que te costo la vida.
imperterrito
 
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